jueves, 22 de abril de 2010

EMPEZAR OTRO CAPÍTULO



Pasan las noches, el sueño y los sueños; y el barco, que rueda y rechina;
y los días, las nubes que ruedan sin sonido; el chirriar de las alas de las aves
que viran, luchando contra el viento. Días y noches mar afuera,
el paso de los años, y las décadas, sin el perfume de la tierra ni el escozor de la brisa.
Y llega una mañana, esta, con una luz distinta
                                                                                     como la luz de la infancia
                    cuando abrimos los ojos a un techo transmutado,
                    sin las sombras de siempre,
                    transformada la atmósfera de la mañana —primero tuvimos miedo,
                    pero después supimos y saltamos de la cama para ver
                             que sí, en efecto, el misterio
                    era el misterio de la nieve.

                             Hoy, el despertar muestra un color de océano
irreconocible. Y hay islas. Pájaros de especies nuevas
                                                                                    persiguen el alba.
El cielo también es un cielo sin precedentes, inimaginable
su matiz. Las aldeas costeras, los contornos de la montaña
                                                                     son casi un recuerdo —aunque no sea
un lugar de donde hayamos partido alguna vez. Los viajeros no existen
hasta que se paran junto a nosotros en la baranda. No hay un sentido de arribo,
sino un sentido de aproximación. Alguien cruza una mirada y empezamos a hablar,
a oír que su historia —el largo viaje por tierra, el puerto, las demoras, el embarque,
     las tormentas, las calmas ecuatoriales, tras lo cautivante de atravesar el tiempo,
                                                                                                                todo lo demás
     retrocede, empalidece, se nubla y después se olvida,
     solo el mar es real y presente, y el barco que olfatea su rumbo
     bajo el sol y la luna—
                                              era nuestra propia historia.



(de A Door in the HiveNew Directions Publishing Corporation, 1989).
 Versión en castellano de Sandra Toro








martes, 20 de abril de 2010

NOCHE DE FEBRERO EN NEW YORK



Cuando cierran las tiendas, una luz invernal

        abre el cielo como un lirio azul,

        a través del vapor destella la escarcha

        y sus granos de mica son sal en la vereda.

Cuando las oficinas cierran, liberados pies

        autónomos trazan diseños sobre las calles

        en el paseo y la prisa; los cuerpos

        en realidad no están ahí.

Cuando las luces se encienden, cuando el cielo se apaga,

        una mujer con los tacos torcidos le dice a otra

        mientras caminan a buen paso,

        “Lo que más me gusta de todo es la vida, sabés

        ¡Me encanta vivir! Incluso si tengo

        que volverme vieja y gruñona— o renga!

        Hasta renga, podría…”  Inaudible.

Para el caos de tonos múltiples

         de engranajes moviéndose , es una danza

         que escapa a los puntos de la brújula,  río de cuatro cauces.]

         Prospecto de cielo

         feteado en avenidas, abandonado en cada esquina,

         cielo del este, cielo del oeste: ¡Más vida esta noche! Una escala]

         de tiempo libre en los suburbios del invierno.




(de “Collected Earlier Poems, 1940-1960”

 New Directions Publishing Corporation, 1979)




BORRAMIENTO




Hoy la montaña
es nube,
pálido cono de sombra
velado por un biombo
todavía más pálido—

majestuosa presencia
que se vuelve
sólo una nube más,
un humilde vapor,
apenas discernible,

como el arcángel andando
con Tobías por los caminos polvorientos.



(de “Evening Train”  
New Directions Publishing Corporation, 1993)



martes, 13 de abril de 2010

LA GENTE DE NOCHE



Una noche que abre un tajo entre vos y vos
y vos       y vos       y vos
y yo : nos aparta como un hombre a empujones
entre la multitud.              No vamos
                      a  buscarnos —cada cual
se aleja, cada cual solo, sin mirar,
en el gentío lento. Entre los puestos
                      bajo las carteleras de los cines,
                      cuadros pintados con un millón de luces,
                      gigantes que se mueven y  se mueven una
                      y otra vez, sobre una nube espesa de olores
                      a salchichas y a castañas asadas—  

O sube a un departamento, el tuyo o
                             el tuyo, y se encuentra con 
alguien sentado en la penumbra:
¿Quién es? Entonces prendés la luz
para mirar: y sabés el nombre, pero
¿quién es?
                 Y no vas a verlo.

El tubo fluorescente parpadea, hosco,
una pausa. Pero vos ordenás. Y levanta
cada rostro y lo sostiene 
del pelo para vos, máscara tras máscara.
                  Vos      y vos      y vos     y yo repetimos los gestos
                  que conforman cuando falló 
                  el discurso              y hablamos
                  y hablamos, y nos reímos, y decimos
                 “Yo” y “Yo”,
queriendo decir “Alguien”.
                                                    Nadie.










People at Night

A night that cuts between you and you 

and you and you and you 
and me : jostles us apart, a man elbowing 
through a crowd.          We won't 
                    look for each other, either- 
wander off, each alone, not looking 
in the slow crowd. Among sideshows 
                    under movie signs, 
                    pictures made of a million lights, 
                    giants that move and again move 
                    again, above a cloud of thick smells, 
                    franks, roasted nutmeats- 

Or going up to some apartment, yours 

                    or yours, finding 
someone sitting in the dark: 
who is it really? So you switch the 
light on to see: you know the name but 
who is it ? 
          But you won't see. 

The fluorescent light flickers sullenly, a 

pause. But you command. It grabs 
each face and holds it up 
by the hair for you, mask after mask. 
                    You   and   you and I   repeat 
                    gestures that make do when speech 
                    has failed          and talk 
                    and talk, laughing, saying 
                    'I', and 'I', 
meaning 'Anybody'. 
                              No one.





©Denise Levertov ( From Here and Now (1957) in Collected Earlier Poems 1940- 1960, New Directions Publishing, New York, 1979).





Versión en castellano de Sandra Toro





ABRUPTAMENTE




El último día de calor capté,
casi sin darme cuenta,
                                    los chillidos agudos
como hebras de hilo de plata, el fulgor
del vuelo circular– una pequeña tribu
alejándose.

                                       Esa noche
hubo luna llena;  por la mañana
había llegado el otoño.






(de “Evening Train”
New Directions Publishing Corporation, 1993)




sábado, 10 de abril de 2010

ÁFRICA AZUL



para Angela Jackson




Mientras vagan por el pastizal
los elefantes proyectan
un río azul de sombras.
Sacuden las orejas para escuchar.

Una noche, atrapada
en la maraña del tráfico
y el viento helado,
por un momento vi
su fluir armonioso, y oí
un silencio en África,
canturreo sin amenaza.
Ellos escuchaban al sol,
y fluían
hacia adelante, sin prisa.
                                     Acordate,
están ahí
                   ahora.
Cada uno a su turno
entra en el río azul.




Blue Africa


for Angela Jackson

As they roam over grassland
the elephants cast
a blue river of shadows.
Their ears flap as they listen.

One evening, caught
in icy wind,
the traffic snarling,
I saw for one moment
their fluent stride, and heard
a quiet in Africa,
hum without menace.
They listened to sunlight,
and flowed
onward, unhurried.
                               Remember
they are there
                      now.
Each in turn
enters the river of blue.



(de Oblique Prayers, New Directions Publishing Corporation. New York, 1984.)



Versión en castellano de Sandra Toro




viernes, 9 de abril de 2010

GRABADO



Un hombre y una mujer
se sientan a la orilla del río.
El pesca,
ella lee.
Los peces no pican.
Ella no dio vuelta la página
en una hora.
La luz alrededor
se mantiene tensa.
Ni  una sombra se mueve,
pero el cielo y el bosque
están oscuros, mira.
La noche ha avanzado sobre ellos.


ENGRAVED

 A man and woman/ sit by the riverbank./ He fishes,/ she reads./ The fish are not biting./ She has not turned the page/ For an hour./ The light around them/ holds itself taut,/ no shadow moves,/ but the sky and the woods,/ look, are dark./Night has advanced upon them.


(De “Poems 1972-1982”,
New Directions Publishing Corporation, 2001)






 

jueves, 1 de abril de 2010

NUBES


Las nubes, mientras las veo
alzarse con urgencia, rosadas
en su avance de sombrío poder

o emerger en la prisa de la tarde
sobre tejados y muros
herméticos, lúgubres—


......................................Anoche
tu piel estaba fría
como si la muerte la hubiese iluminado pálidamente.
O fría no, fresca, enfriándose, con los últimos rastros
de tibieza desvaneciéndose aún ahí.
Mi muslo se quemó de un miedo helado donde
lo tocó el tuyo.

Pero me obligué a visualizar un cielo
próximo y cerrado, opuesto al que cruzaban esas nubes
y un cielo gris de bruma apareció –
y mirándolo fijo pudimos ver
que el gris no era gris sino un blanco lechoso
donde vestigios radiantes de verde ópalo
y azules feroces brillaban, se desteñían, y volvían a brillar.
Y recién al ver en el gris el color,
un campo saltó a la vista, extendido
entre nosotros y el horizonte,

un campo de los pastos más frescos y más altos
tachonado de dientes de león,
verde y oro
oro y verde alternando en tupidos acordes,
un campo madrigal.

¿Será que la muerte que visitó nuestra cama
no es lo que parece sino
un gris para mirar con atención?

Mientras limpio los anteojos y giro al oeste,
Mientras despejo mi mente de la niebla del día
y me inclino sobre mí para ver
los verdaderos colores

miro las nubes y las veo
en su marcha pomposa, perseguir
al sol que cayó.



(De "Poems 1960-1967", 
New Directions Publishing Corporation, 1983)