domingo, 28 de octubre de 2012

ACONSEJÁNDOME



Cuando el mundo te llegue velado como a través de un vidrio
oscuro* -con la angustia y el júbilo reducidos
a unas postales viejas- acordate de cuando, a los diecisiete, dijiste
que no sentías ni veías más con la intensidad
de antes, y supiste que la llama
no se iba a reavivar; y de cómo se burló Bet
negándose a creerte. Y el millón de veces que,
ardiendo de alegría o de desesperación, 
supiste que ella estaba en lo cierto.





Advising Myself

When the world comes to you muffled as through a glass
darkly –jubilance, anguish, declined into
faded postcards – remember how, seventeen, you said
you no longer felt or saw with the old
intensity, and knew that the flamelight
would not rekindle; and how Bet scoffed
and refused to believe you. And how many thousand times,
burning with joy or despair, you’ve known she was right.



*La expresión proviene de la traducción más famosa de la Biblia en inglés, la King James. Verso 12 del capítulo 13 de 1. Corintios (Nuevo Testamento).





(de "Sands of the Well", New Directions Publishing, 1998.) 

Versión en castellano de Sandra Toro

lunes, 22 de octubre de 2012

ONIROMANCIA INCIERTA



Pasé toda la noche guiando a un ciego
por un museo enorme
de modo que (¿por túneles? ¿o por puentes interiores?
¡como fuera!) pudiese evitar las calles,
las avenidas más peligrosas, todo ese tráfico
caótico y veloz... lo persuadía
de dejarse llevar por otras puertas
distantes aunque, una vez adentro, pasillos laberínticos,
escalones, muebles y sillas sobresalidos y arcos de piedra
lo desconcertaban al mencionárselos en cada viraje
y para mí era difícil maniobrar entre ellos
y alrededor. Mientras él no percibía nada,
yo solamente veía los obstáculos, los objetos
con puntas filosas; ni un solo cuadro, ni una credenza
tallada ni un mártir de alabastro. Sin embargo
al final, emergíamos en esa parte de la ciudad
a la que se dirigía cuando tomé el mando;
se despedía agitando el sombrero y seguía calle arriba
golpeando el suelo con su bastón. Yo me quedaba mirándolo
hasta que la calle lo envolvía, preguntándome
si lo habría logrado, y cuando desperté me seguía preguntando
que parte de mí era él y quién era
esa Yo que tomaba con él ese atajo tan largo
atravesando sala tras sala de belleza con su ceguera
escondida de mí como si nunca hubiera existido.




UNCERTAIN ONEIROMANCY
 

I spent the entire night leading a blind man
through an immense museum
so that (by internal bridges, or tunnels?
somehow!) he could avoid the streets,
the most dangerous avenues, all the swift
chaotic traffic . . . I persuaded him
to allow my guidance, through to the other
distant doors, though once inside, labyrinthine corridors,
steps, jutting chests and chairs and stone arches
bewildered him as I named them at each swerve,
and were hard for me to manoeuver him
around and between. As he could perceive nothing,
I too saw only the obstacles, the objects
with sharp corners; not one painting, not one carved
credenza or limestone martyr. We did at last
emerge, however, into that part of the city
he had been headed for when I took over;
he raised his hat in farewell, and went on, uphill,
tapping his stick. I stood looking after him,
watching as the street enfolded him, wondering
if he would make it, and after I woke, wondering still
what in me he was, and who
the I was that took that long short-cut with him
through room after room of beauty his blindness
hid from me as if it had never been. 

 


(de "Sands of the Well", New Directions Publishing, 1998.) 

Versión en castellano de Sandra Toro

jueves, 18 de octubre de 2012

MIENTRAS LA LUNA MENGUABA



Las pequeñas intimaciones del destino tejieron
sobre mí una hamaca de hebras sutiles
y ásperas, una telaraña de acero oscilando
tranquilamente en el caos. Lo que había que hacer
era revisarla centímetro a centímetro
descubrir si era verdadera o falsa, refugio o cárcel.
En lugar de eso me escondí, evasiva,
argumentado una fatiga mortal de la que todavía no es hora.
Solamente las campanas de viento de la casa de al lado
tan delicadas y distantes, prometían recordarme
si no esa noche alguna otra muy próxima,
ese escrutinio, esa obligación diferida--
como si su música
simple, dócil y caprichosa fuese a probar,
no obstante, en su debido momento,
un llamado al que no me iba a poder resistir.



As the Moon Was Waning

Small intimations of destiny wove
a hammock about me out of fine
wiry fibers, a steel gossamer swaying
calmly in chaos. What I needed
was to examine it inch by inch,
discover it true or false, shelter or prison.
Instead, I lay low, evasive,
imagining mortal weariness that it’s not yet time for.
Only the neighbour’s new, very delicate, distant,
mercurial windbells promised,
if not tonight, then some night soon, to recall me
to that scrutiny, that obligation deferred—
as if their music,
sparse, random, insistent, nevertheless
would prove, in time,
a summons I’d not resist.




(de "Sands of the Well", New Directions Publishing, 1998.) 

Versión en castellano de Sandra Toro

lunes, 15 de octubre de 2012

LAS BARRICADAS

Si ahora no podés oírme, es porque
tu pensamiento está preso en los sonidos del destino
o quizás se encomienda a la oscuridad, atraído
como un barco maldito sobre Las Manacles
arrastrado a terminar su peregrinaje y hundirse
en la quietud bajo la roca y la ola
declinando su mascarón de proa reluciente; o tal vez
nunca me oíste y nada más escuchabas
esa pregunta implícita en la sombra,
duplicidad que carcome las raíces del amor.

Si ahora no puedo verte, ni estar segura de
que te agitaste alguna vez tras los muros del sueño,
alzándote con las almenas intactas hacia un cielo
atestado por las constelaciones del deseo,
es porque esas barricadas se volvieron
tan altas de escalar, tan densas de penetrar,
ocultando el paisaje distante de tu vida
por la que te movés como esos pájaros que, en el aire de la tarde
lejos de la mirada, perturban al mar que se oscurece
con el trino grave de su descontento.




Versión en castellano de Sandra Toro







THE BARRICADES

If now you cannot hear me, it is because
your thoughts are held by sounds of destiny
or turn perhaps to darkness, magnetized,
as a doomed ship upon the Manacles
is drawn to end its wandering and down
into the stillness under rock and wave
to lower its bright figurehead; or else
you never heard me, only listening
to that implicit question in the shade,
duplicity that gnaws the roots of love.

If now I cannot see you, or be sure
you ever stirred beyond the walls of dream,
rising, unbroken battlements, to a sky
heavy with constellations of desire,
it is because those barricades are grown
too tall to scale, too dense to penetrate,
hiding the landscape of your distant life
in which you move, as birds in evening air
far beyond sight trouble the darkening sea
with the low piping of their discontent.





©Denise Levertov (Collected Earlier Poems 1940- 1960, New Directions Publishing, 1979).
















domingo, 7 de octubre de 2012

LOS DERECHOS


Te quiero regalar algo
hecho por mí

unas palabras en un papel -- como
si dijera "tomá estas cuentas azules"

o "acá tenés esta hoja tan verde que encontré
en la vereda" (porque

encontrar es elegir, y la elección
está hecha.)                  Pero es difícil:

hasta ahora no encontré nada
que no sea el deseo de dar. ¿O

copias de palabras viejas? Barato 
y cruel, además de absurdo:
                                                 Así que

tomá mejor ésto, quizás-- una semi-
promesa: Si alguna vez 

escribo un poema de cierto carácter
            (obstinado, tierno, evasivo,
             triste e irreverente)

te lo voy a regalar a vos.




The Rights

I want to give you
something I’ve made

some words on a page--as if 
to say ‘Here are some blue beads’

or, ‘Here’s a bright red leaf I found on
the sidewalk’ (because

to find is to choose, and choice 
is made.)          But it’s difficult:

so far I’ve found
nothing but the wish to give. Or

copies of old words? Cheap
and cruel; also senseless:
                                            Take

this instead, perhaps--a half-
promise: If

I ever write a poem of a certain temper
         (willful, tender, evasive,
          sad & rakish)

I’ll give it to you.



(de "Collected Earlier Poems, 1940-1960" New Directions Publishing, 1979)

Versión en castellano de Sandra Toro

martes, 2 de octubre de 2012

"SUPE QUE SU NOMBRE ERA PROVERBIO"


Y los nombres secretos
de todos aquellos que conocemos y nos conducen
más adentro en nuestro laberinto
de valles y montañas, valles que serpentean
y montañas escarpadas-
sus nombres ocultos siempre son,
como Proverbio, promesas.
Runa, Presagio, Fábula, Parábola,
aquél que apenas conocemos
por un instante crucial, una mirada,
o durante años sin reconocerlo

y del que, más tarde, una palabra
nos canta
como desde lo alto entre las hojas,
cerca, pero más allá de la vista

arrastrándonos de árbol en árbol
hacia el tiempo y el lugar desconocido
donde sabremos
qué está por llegar.


(de "New Selected Poems", Bloodaxe Books, 2003.)
Versión en castellano de Sandra Toro





'I learned that her name was Proverb'

And the secret names
of all we meet who lead us deeper
into our labyrinth
of valleys and mountains, twisting valleys
and steeper mountains—
their hidden names are always,
like Proverb, promises.
Rune, Omen, Fable, Parable,
those we meet for only
one crucial moment, gaze to gaze,
or for years know and don’t recognize

but of whom later a word
sings back to us
as if from high among leaves,
still near but beyond sight

drawing us from tree to tree
towards the time and the unknown place
where we shall know
what it is to arrive.



N. de la T.

La frase que da título al poema pertenece a Thomas Merton y hace referencia a un sueño que relata en una carta a Boris Pasternak:
"Soñé que estaba sentado junto a una jovencita judía de catorce o quince años, y de pronto manifestaba un afecto profundo hacia mí y me abrazaba de modo que me conmovía hasta lo más hondo de mi alma. Supe que su nombre era 'Proverbio', lo que me pareció muy simple y hermoso. Y pensé: es de la casta de Santa Ana".

(Thomas Merton: I Have Seen what I was Looking for : Selected Spiritual Writings By Thomas Merton, M. Basil Pennington, New City Press, 2005.)